El periódico Alfa & Omega, editado por el Arzobispado de Madrid, publica esta semana un artículo de su redactor jefe, Ricardo Benjumea, con un razonamiento sorprendente. "Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal".
El artículo se titula "La violación, ¿fuera del Código Penal? Y añade ¿no debería equipararse a otras formas de agresión, como si, por ejemplo, obligáramos a alguien a divertirse durante algunos minutos?. Debo ser un poco cortita, quiere decir este señor que la violación es obligar a alguien a divertirse unos minutos???
Tenemos otra perla que salió de la boca del Cardenal Antonio Cañizares:"No es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios (de Irlanda) con los millones de vidas destruidas por el aborto" "quitarle la vida a uno es más grave que originarle unos traumas".
Suerte tenemos que una Ministra socialista ha llamado la atención a Monseñor Cañizares tachando sus declaraciones de "afirmaciones inadecuadas e inoportunas", no podía imaginar réplica más tibia que esa a alguien que está haciendo apología de la pederastia y la violación.
Y que sabrán ellos además de sexo y matrimonio cuando lo tiene prohibido en su club de fanáticos radicales.
Y que tienen ellos que opinar sobre que se debe modificar en el Código Penal.
Me parecen estas declaraciones repugnantes y execrables.
Y de una vez por todas estoy decidida a presentar mi carta de Apostasía, rechazo total de la fe cristiana, me pido la exclusión definitiva de la Iglesia Católica.
No importa que me pongan todos los obstáculos posibles, es un derecho irrenunciable.
6 comentarios:
Pues buena suerte en eso de apostatar, porque esto es como las sectas, entrar es muy fácil, pero para salir las vas a pasar putas...ya lo verás
Apostatar??... Apostasía??... Votar??...
Yo no entré en la puta iglesia. A mí me metieron. Como a la mayoría de seres humanos en este país (y otros muchos)... por tradición (o por lo que coño sea) fueron incluidos generación tras generación hasta la actualidad (y lo realmente jodido es que aún seguimos haciéndolo).
Yo no tengo porqué votar; ni apostatar; ni apostasiarme.
Yo no entré en ningún lado y aunque así fuera... no tengo porqué salir, ni renunciar a nada ni de ningún sitio.
Yo no estoy, ni pertenezco, ni simpatizo, ni pongo la "X" en la casilla de la guarra e impresentable iglesia, al hacer la declaración de la renta.
Eso sí : tengo todo el derecho del mundo, amparado por el libre pensamiento y la libertad de expresión, a MALDECIRLA.
...Y a cagarme en el papa, los cardenales, los arzobispos, los obispos, los sacerdotes, las monjas y hasta en los monaguillos.
Además de en la cruz y la hostia puta, claro está.
Deberíamos organizarnos de manera que nadie de los que creemos en la separación de la iglesia con el Estado, votara a ningún partido que la financie y no persiga judicialmente la apología al golpe de estado, a la pederastia y a la violación de mujeres.
Hola Nikita, me ha gustado mucho tu artículo y tienes razón en las dificultades que existen hoy en día para apostatar.
Al final la iglesía católica no es más que una secta de las muchas que existen.
Te invito a leer un artículo que publiqué titulado: TENÍAN RAZÓN CON LO DEL LINCE, espero que te guste.
http://www.terceraopinion.net/2009/05/24/tenian-razon-con-lo-del-lince/
Un saludo.
La frase de Benjumea que citas no merece ni consideración. Es una auténtica tontería por mucho que ese señor intente explicarla. No se si tendrá que ver un poco con el hecho de que las violaciones a hombres son casos muy muy raros.
Lo del tal Benjumea es insultante. Dada la exposición que hace, quien roza el delito es él, considero que mucho más allá de su libertad de expresión.
Ya de paso ¡despenalicemos también el homicidio!
Yo también estoy pensando mucho en la apostasía. Estoy esperando a ver si la Agencia Española de Protección de Datos se decide a recurrir ante el Tribunal Constitucional la última (y delirante) sentencia adversa del Tribunal Supremo. Aquí hay información sobre el tema.
Por lo visto, jurídicamente es mucho más fácil enfocarlo desde el punto de vista de la protección de datos personales que a través del procedimiento canónico de apostasía. En el primer caso, la cuestión depende del sistema legal mientras que en el segundo, depende de la organización eclesiástica.
Saludos.
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